Si bien hoy la prioridad es cuidarnos y quedarnos en casa, las actividades culturales y sociales son importantes para mantenernos activos.

La reserva cognitiva es un factor que contribuye a retrasar el posible deterioro cognitivo, ya que promueve una red neuronal más resistente. Hay que procurar, por lo tanto, llevar a cabo actividades que nos obliguen a realizar cierto esfuerzo mental y que, a la vez, nos resulten atractivas y despierten nuestro interés.

Resulta frecuente que las personas mayores tiendan al aislamiento social a medida que pasan los años. Sin embargo, es precisamente en estas etapas cuando más beneficioso es cultivar la relaciones con otras personas. Existen numerosas actividades culturales y sociales  que permiten combinar los beneficios de la actividad cognitiva con los que aportan las relaciones sociales, ya sea manteniendo las que ya tenemos o creando nuevos vínculos.

Hoy, gracias al avance tecnológico, contamos con plataformas que nos permiten conectarnos con amigos y familiares aún a la distancia con el objetivo de fomentar este tipo de actividades y mantenernos cerca de nuestros círculos.